• La perrita Esperanza es una de las beneficiadas
Crédito fotografía: 
Adopciones David Fernández
David Fernández se dedica a rescatar perros callejeros y les entrega una nueva vida, a través de las redes sociales da a conocer los los casos de cada animal.

Cuando David Fernández (25) ve a un perro moribundo en la calle no puede evitar tenderle una mano y cambiar su vida. Así han sido los últimos 10 años del joven que, a su corta edad, ha logrado rescatar a más de 500 perros y gatos desde el abandono en los sectores más marginados de Chile.

Su caso más conocido es el de Begoña, una perrita anciana que fue extraída desde el río Mapocho, en paupérrimas condiciones, y que hoy vive con una cálida familia y todas sus necesidades resueltas en Chicureo.

Sin embargo, Fernández contó a BioBioChile que éste es sólo un caso entre cientos que le ha tocado vivir. El joven, que aspira convertirse en el “César Millán chileno”, convive con la enfermedad y las secuelas del maltrato de decenas de animales que rescata con el objetivo de cambiar esta situación y darles una nueva oportunidad.

“Mi sueño es rescatar a todos los perritos de la calle de aquí a cuando sea viejito”, expresó el joven que con los años se ha ganado el título del “rehabilitador de perros” y que mostró a BioBioChile algunos de los casos más emblemáticos que ha enfrentado.

A continuación revisa 8 casos de antes y después de perros que fueron rescatados por el joven y hoy viven en un hogar.

1.-Micky

En una de sus cuántas búsquedas de perros abandonados, en 2015 Fernández encontró a Micky en una población del sector norte de Santiago. El animal tenía heridas profundas, un sarna avanzada y mucho miedo. “Estaba tan temeroso que se escapaba cuando lo conocimos”, recordó.

Sin embargo, el canino se entregó a la ayuda del joven y comenzó un extenuante tratamiento dermatológico que se extendió por 8 meses. Si bien una familia lo había acogido de forma temporal, finalmente decidieron adoptarlo. “Hasta el día de hoy es un regalón”, expresó.

A pesar de su aspecto moribundo, Micky resultó ser un poodle y hoy disfruta de paseos a la playa con su familia.

2.- Black

Black fue encontrado por David Fernández un día que fue a visitar a unos amigos a la población “El Canal” de Conchalí. Ahí divisó un montón de pelo en el suelo, que lucía como un trapo y que resultó ser un perro. “Fue increíble”, expresó. “Pensé ‘este perro se está perdiendo"”, recordó.

El canino tenía daños en su pelaje, como heridas provocadas por los cientos de pulgas y garrapatas que se adherían a las “motas” de pelo que tenía el perro. Sin embargo, gracias a los cuidados, logró recuperarse.

“Llegó con mucho miedo y ahora es un perro de casa, amoroso, todo lo contrario de cómo fue encontrado. Si miras sus ojos, en las fotos, notas este cambio en su mirada”, expresó el animalista que tardó un mes y medio en encontrarle un hogar.

3.-Esperanza

El caso de la poodle Esperanza fue uno de los que más marcó a David Fernández. El joven la encontró una noche en el sector La Pincoya de Maipú, pero no sabía como rescatarla, motivo por el que al siguiente día volvió por ella. “Esperé ocho horas para dar con ella”, recordó.

Al verla, se percató que la perrita tenía un daño emocional considerable. “Veía una escoba y se ponía agresiva”, recordó. Pero esto no era todo: tenía tan dañada su piel por la sarna, que emanaba un aceite, en medio de las heridas y escamas. Además tenía una terrible infección ocular. “El daño era brutal”, recordó sobre la canina que estuvo dos semanas hospitalizada tras ser rescatada.

Esperanza tardó un año en recuperarse. La perrita sufría una conjuntivitis y debió ser sometida a una operación en sus ojos que involucró un implante. “Viajamos dos meses de Quilicura a La Dehesa porque ahí estaba el único médico veterinario que hacía este tipo de intervenciones”, contó.

Tras seis meses recuperando su piel y otros seis trabajando en los daños emocionales y de su ojo, Esperanza logró recuperarse, con su ayuda y la de su compañera de rescate, Beatriz Albornoz. “Fue la primera vez que lloré al dar un perro en adopción”, reconoció David quien le entregó la perrita a una familia en Concepción.

4.- Agustín

El año pasado a David Fernández le contaron sobre un pequeño y moribundo perro que estaba deambulando en un complicado sector detrás del Liceo Nacional de Maipú. Por dos semanas, se paseó todas las tardes en búsqueda de Agustín hasta que lo encontró: “Era más pequeño que mi mano. Estaba tan desnutrido, era tan pequeñito… sabíamos que estaba muy mal”, dijo.

El pronóstico del canino no era bueno. Sólo se paraba a comer y a tomar agua, y pasó un largo periodo internado, hasta que comenzó a recuperarse y les dio una gran sorpresa a los rescatistas: se trataba de un perro Schnauzer miniatura, que puede costar entre los 100 mil y 300 mil pesos en Chile.

“Esto nos demostró que ni siquiera un perro de este tipo de raza, o comprado, tiene su felicidad garantizada”, dijo Fernández y agregó que muchas veces las cruzas irresponsables dan este tipo de resultados.

“Cuando tu rescatas un perro, no sabes qué es. Y muchos de los que hemos salvado han resultado tener alguna raza”, expresó.

5.- Mateo

Mateo es un perro salchicha que fue rescatado por la compañera de David, Beatriz Albornoz. La mujer lo fue a rescatar a la población “El Canal” y, al encontrarlo, el canino tenía una profunda herida en su pata trasera.

“El perro había sido mordido por un Pastor Alemán y nadie había hecho algo. Nadie le había prestado primeros auxilios. Quedamos mal cuando lo vimos”, dijo. “Estaba muerto de miedo”, recordó.

Producto de la profundidad de la herida, tardaron seis meses recuperándolo. Aún así lograron ayudarlo y hoy vive con una familia en Maipú. “El cambio se ve en su carita de dolor y después de felicidad”, señaló.

6.- Reina 

Esta perrita fue rescatada hace cinco años en una población conflictiva de Recoleta. En un inicio, Fernández la alimentaba a ella y a su hermana, y les trataron la sarna que las aquejaba.

Sin embargo, un día encontraron a una de las perras muerta y sin una parte de su piel. “Los vecinos nos dijeron que unos drogadictos la habían atacado. Reina tenía un tajo en la oreja producto de un ataque con arma blanca”.

El joven explicó que en ese entonces no contaban con los contactos que tienen hoy, pero con ayuda de una persona que ubicaron a través de Facebook, lograron ayudar a Reina. “Fue un trabajo bien triste, al ver el nivel de maldad del ser humano”, recordó el joven que hizo una denuncia a Carabineros pero nunca recibió respuesta.

Gracias al daño de la sarna, Reina perdió parte de la pigmentación de su pelo (por eso su pelaje se ve gris en la segunda foto). Sin embargo, hoy vive en un hogar que la ama.

7.- Perritos

Golpes con palos, correas y puños recibía esta camada de cinco perritos cuando David Fernández se enteró de ellos. Los cachorros, de tan sólo meses de edad, vivían con un hombre alcohólico y drogadicto que se desquitaba con ellos al llegar a su casa, según relató el joven.

A pesar que fue difícil rescatar a los perros, que tenían un miedo considerable hacia los humanos y un alto nivel de desnutrición, lograron salvarlos de ese ambiente hostil. “Tenían un grave resfriado que les bajó las defensas y luego les generó sarna”, recordó sobre el caro tratamiento que se extendió por tres meses.

De sufrir los primeros meses de su vida, los cinco cachorros encontraron hogar e incluso uno ahora vive en Colombia. “Hoy son felices”, señaló.

8.- Alonso

Alonso vagaba por las calles de la población Juanita Aguirre en Conchalí. Era un perro violento que se había adecuado a la vida de abandono. “Había ido a dejar comida a otro perrito cuando lo vi”, contó David, a quien le costó trabajo atraparlo para ayudarlo.

El perro tenía un enorme pelaje que acogía infecciones y parásitos. Fernández recordó que tardaron cinco horas en quitarle el pelo para descubrir al pequeño perro que había debajo.

“En un mes y medio logró sanarse, a pesar que nadie quería atenderlo porque era muy violento”, recordó sobre el canino que resultó ser una mezcla de poodle.

De la calle a un hogar

Rescatar a estos perros, como a los otros cientos de animales que ha ayudado Fernández requiere de un largo proceso. “No es sólo recogerlos. Luego hay que sanarlos, en un país que la medicina veterinaria es muy cara, y buscarles un hogar”, expresó.

Sin embargo, este último proceso no es sencillo. Debido a las altas cifras de maltrato animal en nuestro país, Fernández, realiza varias entrevistas a las familias que desean adoptar: espacio, tiempo, tenencia responsable, seguridad y factores económicos, influyen en esta decisión, dependiendo del estado del animal.

“Es un proceso que requiere muchos gastos”, contó el joven que tiene una página en Facebook en donde recibe las donaciones con las que logra ayudar, como también la ayuda de estudios fotográficos que le contribuyen con imágenes de los perritos. Por este medio, también lo contactan los hogares temporales que acogen a los animales durante su recuperación.

Finalmente, Fernández hizo un llamado a todas las personas a empatizar con los animales, en especial con quienes están abandonados y enfrentando una hostil calidad de vida. “Si realmente queremos cambiar esta situación, depende de nosotros. Hay millones de perros abandonados por la falta de empatía. Es nuestra responsabilidad hacernos cargo y marcar la diferencia”, enfatizó.

 

 

 

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